martes, 26 de enero de 2010

DELIRIO XXV - Fugacidad


El vivir es tan breve que no vale la pena abreviarse los sentidos ni vetarse los gritos y tan breve es vivir que se nos pasan los días olvidándonos de su brevedad y nos quedan en ascuas las palabras que no decimos porque pensamos que mañana o pasado deberán ser dichas y tan breve es el tiempo que la risa se nos queda perdida y más breve es el instante de la sonrisa y la gloria y tan breves son los instantes cuando gozamos y las horas cuando nos aman que algunas veces no recordamos la dicha y se nos escapan los recuerdos como breves películas en blanco y negro y breve es la lágrima también aunque el dolor nos dure y nunca el tiempo que dura la lágrima es equidistante a la pena que sufrimos y los abandonos son instantes de amargura que nos quedan perdidos en los huecos del silencio y hasta los besos que damos se aniquilan en una breve onomatopeya y tan breve es el amor aunque nos dure una vida y las horas se nos esfuman y se nos enfrían los huesos y brevemente sabemos por unos instantes breves que sin darnos cuenta nos vivimos abreviando.
Y tan breve es el morir.

viernes, 15 de enero de 2010

DELIRIO XXIII - Periplo


Y no sabe si decirlo. Se anuda con furor en sus manos y del centro de sí le vuelan libélulas azules que murmuran lo que calla. Ahí en ese punto invisible, al filo del horizonte, en donde se encuentran los pensamientos de ambos. Ahí en donde las palabras que no dicen se hacen nexo y nítida voz en la distancia. Ahí en la mitad del estar lejos, en el silencio del bullicio de la ciudad y en el ruido silencioso de un norte, sus voces llegan francas de palabras que los danzan.
Y no sabe si decirlo pero lo dice. Y ya no teme al espejismo de la nada. Y escucha, en su punto intermedio, unos ojos que la conocen, y ve una voz que la dice.
Y se entrega a la extraordinaria lid de batirse a duelo con los vientos, con los pasos sin regreso. Se niega a callar lo que no dirá porque sabe que su voz igual se entiende.
Ella se abraza con furor a él y del centro de sí le nacen todos los misterios que se aclaran. Ella lo abraza a traspié de todo, a contrarreloj y sin ningún miedo. Lo abraza a él que, a distancia, le nace todo lo azul que la envuelve.

martes, 5 de enero de 2010

DELIRIO XXII - Fenix


"Renacer" por Zenun


Cuántas de mí se saben hoy en este instante en que me veo con los ojos de la noche y mi cuerpo es un lugar lejano en donde nadie puede refugiarse. Ni siquiera yo puedo en mi cuerpo asomar las caricias que no tengo hoy, ni besarme los rincones de esta sola noche desvanecida.
Cuánto hay de mí que hoy no comprendo o que no quiero comprender y cuantas yo acunan el deseo de no sentir. No sentir con esta intensidad atómica, impresionante, descomunal.
Cuánto hay de mí que sigue creyendo que las noches se hicieron sólo para que mi alma llore. Cuántas eternidades sentiré antes de partir y partirme para dejar de sentir de manera tan intensa todas las lunas visibles e invisibles.
Cuál de todas yo entiende que nací para explotarme con el alma de un infinito algo insospechado. Quién de mí me sabe esta noche tan sola y me espera.
La distancia y la oscuridad comulgaron en mi vientre. No pariré otro hijo ni seré yo lo que soy en él.
Mañana como siempre volveré a ser todas las que soy, soplaré las cenizas y volveré a creer que no existen imposibles. Sonreiré a una nueva noche.
Mañana, otra vez, volveré a nacer.