martes, 30 de noviembre de 2010

PAZ


Jugar a la rayuela en un jardín con pasto bien verde. Escribir los números con panaderos cargados de pan y buena suerte. Que el cielo sea un colchón de tréboles de cuatro hojas y que no exista el infierno. Abrazar al sueño que me abraza y ver en los ojos que nacieron de mí todo el amor de un sueño maravilloso.
Bordarle las plumas a las alas rotas, coser las grietas.
Ver los ojos de papá frente al espejo. Saber que siempre vivirán sus ojos.
Despertar.
Y descubrir que los sueños no sólo existen en los sueños.
Sonreír de cara al sol.
Al fin, sonreír.

martes, 13 de julio de 2010

Deshoje


Deshojándose la niña que nunca supo de dulces brazos grandes brazos fuertes brazos de abrazos dulces abrazos grandes abrazos fuertes. Deshojándose las horas de esa niña de adiós y nunca, de perdón y absolución, de juegos que no se juegan, que no deben jugarse en el juego de las horas del hasta jamás y hasta ahora.
Deshojándome la lágrima de antes y de siempre. Deshojándose el tronco de mi erguida espalda sobreviviente. Deshojando los perdones y los aceros incrustados, las culpas y los horrores, la marca y la noche.
Deshojándose todo lo de adentro. Ser hojas en la tierra. Ser hojas que se pudren y alimentan. Ser alimento de la tierra.
Y renacer. Nacer fronda y erguida. Llegar al cielo. Ser también inmensidad. Ser niña abrazada a la mujer que cada noche le canta el arrorró.
Deshojarme para ser.
Ser la mujer que soy, la niña que en mí juega.

sábado, 22 de mayo de 2010

No era Ulises


No era Ulises pero sabía que ella siempre lo estaría esperando, que pasara lo que pasara tenía asegurado el beso, los oídos y los ojos. Entonces cerró la puerta y se fue a buscar otras cosas. Se olvidó de que el tiempo no cesa de correr y que las cosas que se buscan muchas veces ya se tienen.
Un día volvió. Cansado del viaje, algo así como feliz de volver. Volvió sobre sus pasos como quien regresa a lo que buscaba, pero ella no era Penélope y ya ni siquiera había una puerta para abrir.

viernes, 7 de mayo de 2010

GRITO II - Hambre


Es como que nada alcanza, que todo falta o sobra o inunda y después es como que todo está ahí en el lugar que tiene que estar y no está. Una mujer lobo que todo lo quiere y, por otro lado, un ratoncito asustado que se esconde. Y el ratoncito se olvida que su larga cola queda al descubierto mientras el lobo lo acecha y los ojos del lobo se encienden y se relame. Y el ratoncito se cree a salvo hasta que se despedaza en las fauces del lobo. Y el lobo es la noche sin caricias y los días de silencios y las fauces son los despojos y la colita de ratón es la inocencia evidenciada e imposible de esconder. Cómo esconder los sueños de quien sueña, cómo dejar de ser lobo y ratón. Una mujer que se traga el mar y su cola de sirena se enreda en el pelo de sus caras y es ella un caracol abrigado en su casita de nácar y es medusa que se come al caracol y deja el nácar vacío. Vacío espiral como el bucle de sus sentidos que de afuera hacia adentro se enroscan hacia el centro en donde la mujer se duerme, el lobo eructa, el ratón descansa y la sirena abraza al caracol que abrigado en el vientre de la medusa, sueña.
Es como un puzle en donde las piezas que sobran no encajan en los lugares que faltan. Nada alcanza. Una mujer que todo lo quiere. Todas sus muchas, las que es, las que no será nunca. Las partes que le faltan, las que sobran, las que no coinciden en los huecos. Una mujer lobo comiéndose a la mujer ratón. Un ratoncito mujer que sabe aplacar a su fiera. Una mujer que lo quiere todo.
Esta avidez constante.

jueves, 22 de abril de 2010

La oficina de los corazones rotos


A Juan Imassi (por prestarme la idea)

Hoy me reporté en la Oficina de los corazones rotos. Pegaron en mi ficha una foto de ayer. Me hicieron escribir en una hoja mil veces la palabra “ilusa”, en otra hoja la palabra “terca”, en una tercera la frase: No se debe soñar con imposibles. Escribieron mi nombre en cursiva. Me hicieron firmar, sellar con mis huellas dactilares el archivo y metieron todo en una carpeta color gris.
De ahora en más quedé morosa e inconclusa. Mi caso será transferido a incurables. Es lógico, no podía ser de otra manera, ni siquiera llegué a ser una posibilidad en una lista de tantas. Y eso, al menos en mi país, te deja marcada para siempre.

martes, 20 de abril de 2010

DELIRIO XXXI - Piedra


Y ahora que se va, sólo resta proteger la risa y la lágrima. Anteponer la red para atraparse en ella misma. Nadar hacia otro lugar. Dejar que el mar se seque con el resto de su historia. No volver a ser la sirena que dormía. Ser sirena que despierta y se traga toda el agua. Ser agua y viento que empuja al torrente. Olvidar.
Sólo resta, ahora, que desborda, silenciarse para siempre, nadar con la corriente que la aleja. Dejarse llevar por el adiós. Escribir el epitafio de su sueño. Escribir en el frío de la piedra que era hermosa y era buena, que era amante y amiga, que era par y cómplice y que no murió por voluntad propia.
Anteponer la red por protección. Saber que ya no.
Porque le llegó el sueño cuando ya no tenía permitido soñar. Sabe que es cierto. Se sabe vuelta piedra. Una estatua de sirena. Una estatua de mujer. Un silencio para siempre.
Un silencio en grito. Un grito mudo ella. Protegida de todo sueño. Piedra. Ahora se va. Se aleja. Y ya no va a volver.

martes, 13 de abril de 2010

La casa de los suspiros


La casa de los suspiros se abre a la medianoche y los suspiradores hacemos fila, pacientes y expectantes. Algunas veces empezamos a suspirar en esa fila y para cuando entramos los suspiros se nos intensifican de tal forma que, aunque queramos disimular, se nos nota la suspiración desmedida. En esos casos, los otros suspiradores nos tildan de egocéntricos y nos acusan de querer dar la nota. Otras veces, los suspiros no aparecen ni aún estando adentro, por más que nos esforcemos, que finjamos suspirar, se nos nota la suspiración falsificada. Entonces, los otros, nos tildan de mentirosos, nos acusan de querer aparentar lo que no somos.
A mí últimamente me pasa que vivo suspirando aunque no lo vea. Y como ya no simulo nada, ni me dejo arrebatar por los suspiros espontáneos, me nombraron habitué de la casa. Esta medianoche, me darán un talón de suspiros extra de regalo que, por supuesto, pienso dárselos a él. Seguramente, cuando se cumpla el año, hasta le pongan mi nombre a un cuarto.

jueves, 8 de abril de 2010

DELIRIO XXX - Médula


Anoche tuvo un sueño: Todas sus ella se aunaron en un solo enjambre, en un solo estado, en una sola sustancia. Todas ella se envolvieron en la pausa de la noche y se internaron en la espera. Esperaron que el destiempo las abandonara, las desechara al fin de su marcha impetuosa. Despiertas, dormidas, acariciaron todas juntas los mismos ojos. Se entregaron al deseo de una misma piel. Esa piel que puede más que ninguna otra piel, esa piel de olor a dulce incienso de sal. Mar embravecido, pasión artista. Toda esa piel las contagia y las viste y ellas son acaso sólo un ella, únicamente un ella sus todas frente a aquellos ojos.
El sueño que soñó los pasos de un tiempo alejándose, un tiempo acercándose, un tiempo nuevo al encuentro de la plenitud. En el sueño que soñó un tiempo que no es sueño. Un proclamo, ella, en aquellos ojos. Ella parte de sus iris, impregnando la mirada. Únicamente ella en los pliegues de esa piel.

martes, 26 de enero de 2010

DELIRIO XXV - Fugacidad


El vivir es tan breve que no vale la pena abreviarse los sentidos ni vetarse los gritos y tan breve es vivir que se nos pasan los días olvidándonos de su brevedad y nos quedan en ascuas las palabras que no decimos porque pensamos que mañana o pasado deberán ser dichas y tan breve es el tiempo que la risa se nos queda perdida y más breve es el instante de la sonrisa y la gloria y tan breves son los instantes cuando gozamos y las horas cuando nos aman que algunas veces no recordamos la dicha y se nos escapan los recuerdos como breves películas en blanco y negro y breve es la lágrima también aunque el dolor nos dure y nunca el tiempo que dura la lágrima es equidistante a la pena que sufrimos y los abandonos son instantes de amargura que nos quedan perdidos en los huecos del silencio y hasta los besos que damos se aniquilan en una breve onomatopeya y tan breve es el amor aunque nos dure una vida y las horas se nos esfuman y se nos enfrían los huesos y brevemente sabemos por unos instantes breves que sin darnos cuenta nos vivimos abreviando.
Y tan breve es el morir.

viernes, 15 de enero de 2010

DELIRIO XXIII - Periplo


Y no sabe si decirlo. Se anuda con furor en sus manos y del centro de sí le vuelan libélulas azules que murmuran lo que calla. Ahí en ese punto invisible, al filo del horizonte, en donde se encuentran los pensamientos de ambos. Ahí en donde las palabras que no dicen se hacen nexo y nítida voz en la distancia. Ahí en la mitad del estar lejos, en el silencio del bullicio de la ciudad y en el ruido silencioso de un norte, sus voces llegan francas de palabras que los danzan.
Y no sabe si decirlo pero lo dice. Y ya no teme al espejismo de la nada. Y escucha, en su punto intermedio, unos ojos que la conocen, y ve una voz que la dice.
Y se entrega a la extraordinaria lid de batirse a duelo con los vientos, con los pasos sin regreso. Se niega a callar lo que no dirá porque sabe que su voz igual se entiende.
Ella se abraza con furor a él y del centro de sí le nacen todos los misterios que se aclaran. Ella lo abraza a traspié de todo, a contrarreloj y sin ningún miedo. Lo abraza a él que, a distancia, le nace todo lo azul que la envuelve.

martes, 5 de enero de 2010

DELIRIO XXII - Fenix


"Renacer" por Zenun


Cuántas de mí se saben hoy en este instante en que me veo con los ojos de la noche y mi cuerpo es un lugar lejano en donde nadie puede refugiarse. Ni siquiera yo puedo en mi cuerpo asomar las caricias que no tengo hoy, ni besarme los rincones de esta sola noche desvanecida.
Cuánto hay de mí que hoy no comprendo o que no quiero comprender y cuantas yo acunan el deseo de no sentir. No sentir con esta intensidad atómica, impresionante, descomunal.
Cuánto hay de mí que sigue creyendo que las noches se hicieron sólo para que mi alma llore. Cuántas eternidades sentiré antes de partir y partirme para dejar de sentir de manera tan intensa todas las lunas visibles e invisibles.
Cuál de todas yo entiende que nací para explotarme con el alma de un infinito algo insospechado. Quién de mí me sabe esta noche tan sola y me espera.
La distancia y la oscuridad comulgaron en mi vientre. No pariré otro hijo ni seré yo lo que soy en él.
Mañana como siempre volveré a ser todas las que soy, soplaré las cenizas y volveré a creer que no existen imposibles. Sonreiré a una nueva noche.
Mañana, otra vez, volveré a nacer.