lunes, 2 de noviembre de 2009

DELIRO XVII - Mareas


Él, el mar. Él, la inmensidad de algo que me expande. Hasta las rocas saben a oleaje en tiempos de marea baja. Hasta la piel se sala de él cuando la noche se prende en lo inmenso y parimos un instante mutuo sin recetas y sin conjuros para ser tiempo, para que el tiempo sea un tiempo inagotable.
No se sabe nada. Se intuye todo. Y en ese momento de marejada sin agua que me moje, me toco con la fuerza de todo el océano que es. Me sumerjo virgen de palabras y me digo lo que escucho cuando sus labios callan.
Él es todo el mar que me contiene. Él es mi inmensidad. Y yo también inmensa, me sumerjo en él.
Espero la inevitable marea alta.

5 comentarios:

  1. Gracias, Karina, por escribir tan hermosamente lo que significo para vos. No sos el centro de mi vida, pero igual te quiero.

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  2. jajajaja Lisarda!!! amiguito Igni, te quiero!!! Pero estas palabras tan hermosamente escritas no son para vos... No te pongas mal, vos estás en el centro de mi vida junto a mis más queridos amigos. Tontín!!! jajajaja

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  3. jajaja, compartimos el humor, por lo que veo. Un beso, bonita, hasta la próxima Erato

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  4. Te diste cuenta que la cola de la sirena con la luna forman la cabeza de una ave?

    P.D.: queremos más textos!!!

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