miércoles, 21 de octubre de 2009

CLAVOS


La mujer que anida un mundo y clama un mundo, llora.
No es el clavo en el costado izquierdo lo que duele, no es ese saberse ya marcada por las horas del pasado, por las horas sin niñez. No es tampoco el clavo del costado derecho el que la inunda. Ese clavo dice que entiende la tristeza, que sabe ya cómo arrancarla. No, tampoco la hacen agua los clavos de la frente, esas marcas abren el perdón.
Frente a frente a todo aquello que la vulnera, que la evita y no obstante no logra detenerla. No son las puntas que aguijonean su mente la razón de esas lágrimas que manan. Ni sus ojos son reflejo de un tiempo que pasó, que la negó e intentó borrarla. No.
Tampoco el clavo de su pecho logra ser la causa de esas lágrimas que fluyen. Porque su pecho herido ahora sabe más y siente más y vibra más que nunca.
No llora la mujer por sus heridas. Llora, quizás, porque en ellas se encuentra aquello que la arma, que la completa.
Seguramente sus ojos de sal, estáticos en taciturna huída, evidencian la felicidad de seguir, la certeza de ser.
Los clavos y sus marcas la convencen de que existe la libertad. Le demuestran que hay un a pesar de, un sin embargo.

5 comentarios:

  1. Aqui estoy, luego de visitar 4 puntos Zen, de "al borde de las palabras". Me servì agua mineral con jugo de limòn y hielo, y recorri estas islitas de " palabras, arte, música e imagen," como lo expresa Karina.
    El dìa lluvooso y pesado exteriormente, se convirtio a las 8 pm, en un dìa placentero y luminosoo interiormente.

    Y aqui 3estoy con invitaciòn abiertaa a catarirme contigo. Pero solo quiero la reflexiòn, la quietud, para seguir leyendo y que los faros de Luz costeros y las personas que sean seres de luz, iluminen sitios como este.

    Cariños y mi afecto azul Karina,

    Carlos Chaves del Valle

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  2. Buenísimo!
    "la felicidad de seguir (leyéndote) , la certeza de ser (tu nueva amiga)

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  3. ¡Qué mirada! En todo sentido. Bárbaras las líneas, sumergen en ese tiempo que pasa y se queda.

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  4. Karina, todo es al revés: la herida nos fortalece.Saber es sentir.Gracias por acercarnos este nuevo paisaje del dolor. Un abrazo abrasivo.

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  5. Siempre hay un a pesar, un sin embargo, Karina.
    Pero en tu voz poética cobran muchas más significaciones y desbordan belleza.
    ¡Genial!
    Besos
    María Rosa León

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