domingo, 26 de julio de 2009

DELIRIO V


Voy a dormir para que los días se vuelvan breves como la atención que ponemos en aquella foto en la que no estamos. Frágiles como el toque de labios cuando besamos la mejilla de algún desconocido al que no queremos conocer.
Mínimos, los días. Pequeñitos.
Y con los días brevísimos las noches serán largas como el tiempo suspendido entre nuestros brazos, en la imagen de los orgasmos tatuados en mi boca cuando tu espejo te cuenta mis secretos.
Serán las noches extensas como las caricias que quiere darte mi piel, y mi aliento que tiembla en la inmensidad secuencial de tus ojos tocando.
Enormes, las noches. Inmensas.
Padecer este deseo que me abre las piernas, que me cierra las ventanas a todo lo que no es. Que me muestra el porqué de mis porqués en tus manos. Padecer la noche y, sin embargo, sufrirla satisfecha. Ser noche.
Dormir, ahora, para que la espera no tarde tanto. Aunque las noches sean eternas sin tus ojos: Son tuyas. Porque la vigilia infinita es menos monstruosa con vos prendido de mis sueños. Y porque cuando me roces, el mismo tiempo, como sabe, se comerá a todos los relojes.

3 comentarios:

  1. siempre es un viaje sensual leerte...

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  2. che...

    este blog es bien cruzagramístico...

    me parece que estás teniendo malas influencias...

    Me encantó este texto.

    Como si ya lo conociera...

    ;-)

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  3. Querida Karina

    Me parece de una alta calidad el material publicado en tu blog. Lamento no estar en Buenos Aires para asistir a tus recitales y nutrirme un poco con la energía y talento que destilás a través de la piel.

    Muchos besos

    Gocho

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