miércoles, 10 de junio de 2009

DELIRIO III


Matame. Aún cuando en mi cuerpo, manos-ojos-hambres se perdieran, se enajenaran en agónicos jadeos y mis piernas se abrieran como puentes a la locura, este cuerpo mío no busca más que esas manos tuyas, esos ojos y esa boca, para que ese sexo convertido en brasa me parta en veinte, me ahogue, me mate.
Estoy adicta a la espera de tus besos, y en la espera mis dedos te reemplazan. Me quedo con tus ojos en el silencio. Con las caricias que me invento. Con el mejunje de brebajes para darte. En un rito mágico me despellejo el adentro y conjuro a la noche que no te encuentra, en la noche de rojo y agua. Mis versos ocultan a tus manos, se columpian en tu miembro y me tocan.
Quiero. Quiero que me arrincones. Que me digas que no importa. Que nada importa si mis manos-ojos-hambres se te clavan por la espalda. Si me dejo ser tu presa. Si te dejo matarme.

5 comentarios:

  1. KARI...son la 1 y 10 de la mañana y yo, solo, leyendo semejantes letras con mi trago... imaginate...esto arde en deseo y muerde ansiedad, pura pasion de mujer...muy, muy bueno... besos calidos con gusto a ginebra...erker

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  2. "Quiero que me arrincones. Que me digas que no importa". Bellísimo deseo, libre, espontáneo, como esos que verdaderamente valen la pena. Hermosa prosa poética, hermosa declaración, me encantó!

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  3. Muy interesante tu espacio, muy bueno lo que escribes. Por suerte tenemos escritores sinceros y lleno de conocimiento. Eso nunca se pierde. Es un placer. Si tenes tiempo, entra a mi pagina http://puertasalmar.blogspot.com/
    Adios

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  4. Bellísimo Kary, ya ves yo paso...
    Saludos Gus.

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  5. Vaya Karina, me paseo por tus "delirios" como el niño asombrado ante una fuente cantarina. Hasta ahora me atrevo comentar porque no quería caer en ninguna pedantería innecesaria. Pero ya me contagiaste con tu magia delirante...pobrecito muchacho extasiado ante el poder de tu palabra. Tus delirios son de los mejores prosemas que me he topado ultimadamente...Rimbaud, el eterno adolescente, estaría orgulloso de vos...a quién seguramente vislumbró en su "Carta del Vidente".

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