miércoles, 10 de junio de 2009

DELIRIO III


Matame. Aún cuando en mi cuerpo, manos-ojos-hambres se perdieran, se enajenaran en agónicos jadeos y mis piernas se abrieran como puentes a la locura, este cuerpo mío no busca más que esas manos tuyas, esos ojos y esa boca, para que ese sexo convertido en brasa me parta en veinte, me ahogue, me mate.
Estoy adicta a la espera de tus besos, y en la espera mis dedos te reemplazan. Me quedo con tus ojos en el silencio. Con las caricias que me invento. Con el mejunje de brebajes para darte. En un rito mágico me despellejo el adentro y conjuro a la noche que no te encuentra, en la noche de rojo y agua. Mis versos ocultan a tus manos, se columpian en tu miembro y me tocan.
Quiero. Quiero que me arrincones. Que me digas que no importa. Que nada importa si mis manos-ojos-hambres se te clavan por la espalda. Si me dejo ser tu presa. Si te dejo matarme.

lunes, 1 de junio de 2009

IMAGEN II


¿Alguna vez manipulaste tus párpados para que esa imagen que te vigila no se te escape por los ojos? ¿Y fuiste tu propia fuga para desandar los vértices de un mal inexplicable? ¿O mandaste todo al carajo porque no sabías si los segundos se te parían por los dedos o si vos eras concebido por las horas cegadas que en segundos se esgrimían torturándote?
Yo sí. Yo retengo la imagen de mi osada mente cruda y me la como a mordiscones y la vomito con los versos. Acaso los segundos contenidos en mis dedos me engendran encrucijadas de mujer que se merece la lujuria y el perdón. Esa imagen de mí que se me escapa por los ojos me la como con el hambre del abismo. Expulso los minutos insurrectos y los vivo como caníbal troglodita.
La imagen que me cruza el costado que no ven, son mis propios párpados cerrados con mis propios dedos encima para no fugarme.
¿Alguna vez cocinaste tus deseos en las cuencas de tus ojos?
Yo sí. Y me calcino.