lunes, 4 de mayo de 2009

DELIRIO I




No quiero que me tengas en un sarcófago de cristal para mirar desde lejos mis lanzas de medusa y estirar manos troncas de barreras sin color y quedarme con las ganas porque tampoco quiero que no, ni que si, puede que sí. Qué sexy está la noche en tu piel de murciélago, de centauro, de ansias de sentarme en vos.
No quiero conformarme con el vaho de tabaco que mi boca en tu boca que fue mía se quedara como invierno sin solares ni pies de mar. Tengo un lunar de bruja en el cuerpo -no importa donde- para tener la luna aún en mediodía y comerte en el almuerzo y beberte en el café bien fuerte que nos mantendrá despiertos para dar-nos en todos los minutos y sus noches.
Quiero esos labios emputecidos de mí y quiero la manera en que respirás mi cuello cuando te digo no.

3 comentarios:

  1. Nunca las palabras "sexy" y "emputecido" fueron tan bien usadas en un delirio poetico como el tuyo. Son como dos palabras populares revolucionando el texto, realmente subersivas.

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  2. Entonces no, yo tampoco, yo tan mucho que era antes, antes de conocerte desde este ángulo pendenciante en la locura de enfurecer a la noche para que se parta en un rayo y que nos hunda, nos hunda en tu vocablo donde quedamos haciendo burbujitas.

    No me sorprendes, sé del perfuma de bruja con el que encantás con tu palabra, lo otro.

    Sensiblemente, Fanny

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