domingo, 17 de mayo de 2009

IMAGEN I


Cerrar los ojos para ver la imagen que se clava en el pecho y le dice a tus dedos que es necesario parir. Alumbrar esa imagen que te exprime el núcleo cortando desde dentro otra cosa, lo que sea que no fuere esa imagen. Los dedos obedecen porque el rugido se anuda en las muñecas. Hace presión para salir al fin y cubrir el papel: una lombriz se convulsiona en el asfalto al rojo. Se ovilla en tic de tortura y asma. Unos dedos la atrapan, la desunen del cemento y en vuelo rápido la dejan caer sobre barro corrompido.
Cerrar los ojos mientras la lombriz se clava indecente en los párpados. Y una imagen que era otra ahora se muere en el mismo lugar.

martes, 5 de mayo de 2009

DELIRIO II - Desfasaje



Tengo tiempo para extremar la boca con los besos que voy a pegarte en la boca, piel, cuello, pecho, abdomen, hambre, piernas, dedos. Porque se desfasa la palabra de contienda y digo-dices y hay espacio suficiente para recargar lenguas-llamas y llamearte sin que escuches y llamearme sin saberlo.
Y tengo tiempo para gotear lo que goteo. Nadie ve la lágrima y la risa se porfía en eco furioso sin oídos. Empecinada estoy con tu hambre para roer todos tus ángulos y acabarte cuando el desfasaje encuentre un punto medio.
Dirán que esto es clausura pero no es más que un acechar, un urdir la táctica para despellejarte, consumirte y dejarte moribundo, enredado entre mis piernas.

GRITO I


Es el grito que rebana la lágrima que no lloro y es la vena del silencio la tortura de este grito rebanado por la lágrima que callo.
Gritar hasta que queme la garganta, hasta que sangre el cuello desde adentro. Gritar sin oídos. Gritar gritando. Partirle la cara al silencio, mojar con el grito la sordera de los mares secos. Secos de indiferencia, de turbulencia, de disidencia. Mojarse los dedos, mojarte con la lágrima rebanada del grito que silencioso tortura y te envilece.
Callar, no. Decir. Gritar. Gritar desde la oreja hasta el tobillo, desde la boca hasta el sexo, desde la punta de la nariz hasta la nuca de otro. Gritar desde el silencio hasta el silencio para que el grito aprenda a gritar.

lunes, 4 de mayo de 2009

DELIRIO I




No quiero que me tengas en un sarcófago de cristal para mirar desde lejos mis lanzas de medusa y estirar manos troncas de barreras sin color y quedarme con las ganas porque tampoco quiero que no, ni que si, puede que sí. Qué sexy está la noche en tu piel de murciélago, de centauro, de ansias de sentarme en vos.
No quiero conformarme con el vaho de tabaco que mi boca en tu boca que fue mía se quedara como invierno sin solares ni pies de mar. Tengo un lunar de bruja en el cuerpo -no importa donde- para tener la luna aún en mediodía y comerte en el almuerzo y beberte en el café bien fuerte que nos mantendrá despiertos para dar-nos en todos los minutos y sus noches.
Quiero esos labios emputecidos de mí y quiero la manera en que respirás mi cuello cuando te digo no.